Habemus Papam! ¡Tenemos un Papa!! El mundo escuchó esas palabras alegres y antiguas desde la logia de la Basílica de San Pedro la semana pasada, cuando el Papa León XIV salió al balcón por primera vez y dio su primera bendición a la ciudad de Roma y al mundo.
Su elección sin duda nos tomó a todos por sorpresa. El primer papa de los Estados Unidos, el cardenal Robert Francis Prevost, era probablemente el cardenal estadounidense menos conocido.
Conociendo al nuevo Papa
El Papa León tiene una trayectoria impresionante. Criado en el sur de Chicago, es un sacerdote agustino con títulos avanzados en derecho canónico.
Sirvió extensamente como misionero en Perú, en labores pastorales, así como en la formación de seminarios y la administración diocesana. Fue Prior General de su Orden y se convirtió en Obispo en Perú.
Nombrado cardenal en 2023, el Papa León se desempeñó recientemente como prefecto del Dicasterio de los Obispos, responsable del nombramiento de obispos en todo el mundo.
Con amplia experiencia viajando, hablando cinco idiomas y conociendo de la realidad de la Iglesia en todo el mundo, el Papa León está bien preparado para servir a la Iglesia Universal como Sucesor de San Pedro y Vicario de Cristo.
La elección de su nombre nos lleva a estudiar las vidas de otros dos Papas León: el Papa León XIII y el Papa León Magno.
El primero sirvió como Vicario de Cristo desde 1878 hasta 1903, uno de los pontificados más largos de la historia. El Papa León XIII es conocido principalmente por escribir la Rerum Novarum, la primera encíclica del rico compendio de doctrina social católica de la Iglesia.
A finales del siglo XIX, la revolución industrial azotó el auge de las fábricas y la producción en masa, llevando a millones de personas a las ciudades en busca de empleo.
Las condiciones de vida y de trabajo inhumanas, los salarios injustos y un entorno social deshumanizado causaron un enorme sufrimiento e injusticia a los trabajadores.
El Papa León XIII expuso en la Rerum Novarum el pensamiento de la Iglesia sobre esta cuestión social, defendiendo la importancia del trabajo y el derecho a la propiedad privada, así como los derechos de los trabajadores y la primacía de la dignidad humana.
También defendió los derechos de la Iglesia frente a las fuerzas anticlericales de la unificación italiana.
San León Magno reinó como papa del 440 al 461. Como un teólogo brilante, León Magno escribió extensamente sobre cristología, defendiendo la enseñanza de la Iglesia sobre Jesucristo como Persona Divina con naturaleza divina y humana. Desarrolló la comprensión de la autoridad papal y, lo más famoso, fue su encuentro con Atila el Huno a las puertas de Roma y lo convenció de no saquear la ciudad. Su festividad es el 10 de noviembre.
El próximo Leo
Al elegir el nombre de León, nuestro actual Santo Padre señala que buscará conectar a la Iglesia con el mundo, aplicando la doctrina social católica a las cuestiones actuales de la globalización, la inteligencia artificial y otros desafíos tecnológicos.
Habiendo vivido y trabajado con los pobres durante décadas, su experiencia misionera sin duda enmarcará su preocupación por los marginados y los que sufren en todo el mundo.
El Papa León también ha manifestado fijamente su firme convicción de continuar el camino de la evangelización, con Cristo como punto central de la proclamación del Evangelio por parte de la Iglesia, el llamado al discipulado misionero, la continua implementación del Concilio Vaticano II y el diálogo con el mundo en general.
Sin duda, seguiremos con interés cómo su identidad estadounidense puede moldear o influir en su liderazgo e impactar tanto en la Iglesia como en los asuntos globales.
Como católicos estadounidenses, podemos enorgullecernos de que un conciudadano se haya convertido en el Sucesor de San Pedro.
El catolicismo en Estados Unidos es floreciente, fructífero y generoso, y nos regocijamos en las gracias providentes que el Señor ha derramado sobre nosotros. Oremos por el Papa León XIV y por su pontificado. Que el Señor lo bendiga y guíe a la Iglesia católica con sabiduría, amor, fortaleza y gracia.
¡Que viva el Papa León XIV!
