El pasado Sábado 11 de Junio, con motivo del retiro de la Hna. Ana Luisa Céspedes, se llevo a cabo una fiesta sorpresa para despedirla y agradecerle por todo su trabajo y dedicación a nuestras comunidades.
Category: Artículos en Español
Matrimonio y verdadera vida eucarística
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
La Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo es un día muy hermoso e importante para nosotros, y la realidad que celebramos ese día tiene tal impacto e nuestras vidas que el tema parece ser repetitivo. Espero me sepan perdonar si miro un poco hacia atrás a la gran Fiesta del Corpus Christi que celebramos el 26 de junio, y reitere algunos pensamientos que compartí en mi homilía de la Misa ese día.
De hecho, fui bendecido este año con la experiencia de la fiesta del Corpus Christi dos veces. Habiendo estado en Roma para dar unas conferencias a los seminaristas de nuestra diócesis y de todo Estados Unidos, pude estar en la celebración que presidió el Santo Padre en el día tradicional del jueves. Luego, tres días después, puede estar de nuevo en casa, en Madison, en donde la conferencia de nuestros obispos decidió mover la fiesta al domingo.
¿Qué es la vida eucarística?
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
Ya ha pasado casi un mes desde nuestra celebración de Semana Santa y Pascua. Desde entonces, muchos me han preguntando y me han escrito algo sobre lo que mencioné acerca de la “vida eucarística” en la Misa de la Cena del Señor el Jueves Santo. En aproximadamente un mes celebraremos la fiesta del Corpus Christi –Cuerpo y Sangre de Cristo– y a nuestro alrededor, de parroquia en parroquia, celebramos muchas primeras comuniones, así que parece un buen momento para reflexionar sobre este tema.
La celebración de la Primera Comunión en una parroquia proporciona una excelente oportunidad para que reflexionemos sobre el gran don que se nos da en la Eucaristía. ¿Quiénes somos para merecer tan grande don? La respuesta es simple: somos los amados de Dios. Somos aquellos que, pese a no merecer nada, hemos recibido el tremendo don de Dios mismo real y verdaderamente presente, ¡así de grande es su amor por nosotros!
Dios obra en nosotros a través del Espíritu Santo
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
Las lecturas del pasado fin de semana incluyeron el hermoso recuento de los Apóstoles cuando eligieron a sus “ayudantes” en su misión de caridad y justicia, y yo también tengo el gozo de acudir este viernes al altar y ordenar, al diaconado transitorio, a David Johannes, quien es simplemente un gran candidato y quien será un diácono y sacerdote sobresaliente.
En el otoño, Dios mediante, Mark Miller también será ordenado diácono en la Basílica de San Pedro en Roma. Él y David serán ordenados sacerdotes juntos en un año. Por favor recen por estos dos grandes jóvenes que asumen ahora su diaconado y llegan al año final de preparación para el sacerdocio.
María y el sacerdocio
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Nota del editor: La siguiente es una transcripción de la homilía del Obispo Robert C. Morlino en las ordenaciones sacerdotales del viernes 6 de mayo en la Iglesia Santa María Goretti en Madison.
Tim, Jorge, “mis hijos” puedo decirles esta noche. Al llamarlos mis hijos, quiero agradecerles a sus padres, sus abuelos, sus familias, por mostrarles lo que significa ser un buen padre, mucho antes de que yo apareciera en la escena. Y quiero agradecerles por haberles mostrado a ustedes dos lo que es ser un hijo fiel.
Todo eso entrará en juego en los días, meses y años por venir. Estoy casi tan orgulloso de ustedes esta noche como sus queridos padres lo están, pero no tan orgulloso (creo que no podría manejarlo) pero sé lo orgullosos que están ellos y yo, ciertamente, estoy orgulloso. Estoy muy agradecido a sus queridos padres y sus familias, por su generosidad en darle a la Iglesia tan maravilloso y generoso don.
Divina Misericordia suma a la historia de la Cuaresma y la Pascua
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
El domingo pasado hubo una celebración maravillosa en muchas formas. Y el Evangelio del domingo –el segundo domingo de Pascua– fue simplemente espectacular.
En Juan 20:19-31 vemos a Jesús aparecer ante los Apóstoles en Su cuerpo resucitado y usando el saludo “La paz sea con vosotros”. La paz a la que Jesús se refiere, por supuesto, es la paz del cielo, ese “Shalom”, ese bienestar total, es parte de la alegría celestial y del descanso en el paraíso. La paz a la que Jesús se refiere es la paz del cielo mismo.
Jesús murió para que los pecados sean perdonados
¿Y qué dice Jesús luego de eso? “Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen sus pecados les sean perdonados, y a quienes se los aten queden atados”. Una parte esencial de la paz celestial y la alegría, y la razón de la muerte de Jesús y su resurrección, ¡es el perdón de los pecados! El cuerpo de Jesús fue quebrado y Su sangre fue derramada para que nuestros pecados sean perdonados, para que así haya misericordia. Esencial para el “Shalom” celestial contenido en el saludo de Jesús, es que Su misericordia es derramada sobre nosotros, que los pecados son perdonados.
El Cielo: Destino de nuestro camino
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
Al entrar en esta Semana Santa, somos muy conscientes de la ausencia del Obispo Bullock, del Obispo Wirz, de Mons. Wil Schuster, y de Mons. Tom Campion, quienes recientemente han sido llamados al encuentro con Cristo. Los extraño mucho personalmente y, sin entrar en detalles, la muerte de cada uno de ellos puede ser vista como el final de una era distinta en la diócesis de Madison. Su fallecimiento nos recuerda que, como dice la Escritura, “el mundo como lo conocemos está pasando”. La verdad de ese misterio nos incluye también a nosotros.
Hay mucho por lo cual estar agradecidos por la vida de nuestros dos buenos obispos y estos dos buenos sacerdotes, quienes ahora contemplan el rostro de Cristo. Los recordamos con esperanza e incluso con alegría, en términos del maravilloso camino por que el vivieron y murieron. Ese destino, claro está, no es otro que el Cielo.
El Estado necesita la “curación de Resurrección
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
En la cuarta semana de Cuaresma, hemos celebrado el domingo “Laetare”, que expresa por anticipado la alegría de la Pascua, una alegría que nos fortalece para ingresar en lo profundo del misterio de la Semana Santa, culminando en la gran celebración de la misma Resurrección.
En anticipación de la Pascua, veo necesario reflexionar en esta columna sobre la antigua antífona de la liturgia de la Iglesia Oriental: “Llamemos, incluso a los que nos odian, nuestros hermanos y hermanas, porque Cristo el Todopoderosos ha resucitado”.
No hay secreto, ni es una opinión personal, en el hecho que nuestro querido estado de Wisconsin necesita desesperadamente la curación de la Resurrección. Las divisiones existentes entre las facciones en cuanto al tema de la representación sindical y su actividad son verdaderamente profundas. Muchos han observado una “amargura sin precedentes” en los corazones de los ciudadanos. También soy consciente de las situaciones en donde los matrimonios son amenazados porque uno de los esposos está del “lado” de los sindicatos y el cónyuge está del “lado” del gobernador.
La obediencia es una maravillosa receta para la Santa Cuaresma
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
Esta semana comenzamos la Cuaresma y las lecturas del domingo pasado nos dirigen perfectamente al Miércoles de Ceniza.
La primera lectura (Dt 11:18, 26-28, 32) decía claramente que estamos para obedecer las reglas de Dios, sus mandamientos y decretos. Nos toca ser gente obediente: un duro trabajo para nuestra cultura. La autoridad siempre está bajo fuego, ya sea la autoridad civil en el gobierno o aquella sagrada de los Apóstoles. Incluso en la Iglesia, la autoridad siempre está bajo fuego. Y así es que los obispos estamos acostumbrados a esquivar las flechas disparadas hacia nosotros: y todo eso en el trabajo del día a día.
Pero la autoridad está simplemente dada por el amor de Dios Nuestro Padre para guiar a su pueblo a la salvación. Eso es lo que es: un servicio y es un servicio humilde. Algunas veces cuando la gente en la Iglesia tiene que ejercer esa autoridad lo hace humildemente, y así en realidad se hacen humildes. Pero eso está bien, porque la autoridad y la humildad deben ir de la mano.
Nuestra principal prioridad y el bien común
|
|
| Esta columna está dirigida a los fieles de la Diócesis de Madison. Cualquier circulación más amplia transgrede la intención del Obispo. |
Queridos amigos:
El Evangelio del último domingo está dirigido a aquellos que están demasiado preocupados por el mañana. Esa es la razón por la que Jesús se dirige a ellos como “vosotros de poca fe”. Si ellos hubiesen estado donde Él querría que estuvieran en su relación con Su Padre y con Él, no les habría dicho eso de “poca fe”. Debido a nuestra humana debilidad y fragilidad, sin importar la fe que tengamos, desde el punto de vista de Dios siempre será “poca”, pero cuando Jesús usa esta expresión para dirigirse a alguien indica un momento de desafío para crecer.
Una de las medidas de nuestra fe está en “¿qué tanto tú y yo nos preocupamos por el mañana?” ¿Por qué no es bueno preocuparse por el mañana como mi principal prioridad? Ciertamente es una de nuestras prioridades, pero obviamente tenemos que estar preocupados por poner comida en la mesa de nuestra familia, y ropa en sus espaldas, y un hogar sobre sus cabezas. Es la responsabilidad sagrada de los padres “preocuparse” por estas cosas. Lo que Jesús dice no ofrece receta alguna para una vida libre de cuidados, donde las responsabilidades personales puedan ser olvidadas y dejadas a un lado. Pero nuestra principal prioridad no puede ser nunca preocuparnos por el mañana, si es que nos hemos encontrado con Jesucristo, resucitado de entre los muertos.
Mientras más nos preocupemos por el mañana como nuestra principal prioridad, más necesitaremos colocar a Jesús primero, porque Él es nuestra principal prioridad.

