Antes de su fallecimiento, una de las últimas declaraciones oficiales del Papa Francisco fue su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones del 2025.
En este mensaje, con la intención de coincidir con el Domingo del Buen Pastor, el Santo Padre recordó a los fieles cristianos: “El descubrimiento de nuestra vocación surge como resultado de un camino de discernimiento. Ese camino nunca es solitario, sino que se desarrolla dentro de una comunidad cristiana y como parte de ella”.
Este año, la Diócesis de Madison se complace en celebrar las ordenaciones de cuatro sacerdotes y cuatro diáconos transitorios.
Estos hombres recién ordenados tendrán un impacto inmediato en nuestras parroquias, ya que ellos son un recordatorio tangible de que Nuestro Señor siempre provee para ser una Iglesia impulsada por la misión.
Además de dar testimonio y predicar las verdades del Evangelio, estos hombres servirán al Pueblo de Dios a través de su labor sacramental, canalizando las gracias que necesitamos para vivir nuestra vocación y misión como discípulos laicos que se esfuerzan por ser santos. Nuestra Oficina Diocesana de Vocaciones nos ha informado que al menos cinco hombres jóvenes han solicitado entrar al seminario este otoño y que varias mujeres jóvenes están en proceso de entrar a la Vida Religiosa o están buscando convertirse en vírgenes consagradas.
En mi trabajo anterior dentro de la Iglesia, yo fui director ejecutivo del Instituto de Vida Religiosa (religiouslife.com) durante 17 años.
Fue un honor y un placer poder servir a los jóvenes en su proceso de discernimiento y apoyar a comunidades religiosas activas y de clausura que viven su vocación y carisma dentro de la Iglesia.
En esta gratificante labor, algo que me motivó constantemente fue la convicción firme de que “las vocaciones nos conciernen a todos”.
Comenzando en casa
El cultivar y fomentar las vocaciones es algo que comienza en casa, con los padres y las familias dispuestas a animar a sus hijos y hermanos a considerar seriamente un posible llamado del Señor a ser sacerdotes o religiosas consagradas.
Es de gran beneficio el comenzar creando una cultura de oración y discernimiento centrada en lo que Dios espera de nosotros en la vida, y no solo en la búsqueda de logros mundanos o del éxito secular.
Desde su niñez, se les debe enseñar a los niños a escuchar con el oído del corazón, fomentando una relación íntima con Cristo a través de la oración y la reflexión.
La participación en la vida parroquial y la caridad hacia los demás son maneras maravillosas de profundizar la fe y exponer a los jóvenes a oportunidades de servicio dentro de la Iglesia.
Dicha exposición, especialmente cuando implica contacto directo con sacerdotes o religiosas, puede ser un camino para revelar una vocación más profunda, recordándonos simplemente que estamos hechos para algo más y que algunos están llamados a servirle con un corazón indivisible. Los estudios han demostrado que la mejor manera de fomentar las vocaciones sacerdotales o religiosas es simplemente preguntarle a un joven si alguna vez ha considerado seriamente esta posibilidad.
Muchos seminaristas y candidatos a la Vida Religiosa revelan que fue una persona influyente en su vida quien les planteó esta misma pregunta, que su vez los reafirmó o los impulsó a dar los primeros pasos para comenzar a considerar esta pregunta con oración.
Una vez que una persona se abre a esta posibilidad, nos corresponde acompañarla en el largo y, a veces, doloroso proceso de discernimiento mediante un apoyo amoroso y una oración constante, pero nunca mediante una coerción indebida.
Las vocaciones son, al final del día, un don de Dios y siempre deben aceptarse libremente.
Haciendo nuestra parte
A medida que la Diócesis de Madison continúa con sus esfuerzos de “Vayan y Hagan Discípulos” y la implementación del plan estratégico “Into the Deep”, debemos asumir la responsabilidad de que las vocaciones nos conciernen a todos.
La renovación de nuestras parroquias y escuelas, junto con los numerosos ministerios y actividades apostólicas que son parte importante de la misión de la Iglesia, depende en gran medida de las vocaciones sacerdotales y religiosas.
El Papa Francisco concluyó su último mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones con la siguiente declaración: “La Iglesia está viva y es fecunda cuando genera nuevas vocaciones. Nuestro mundo busca, a menudo inconscientemente, testigos de esperanza que proclamen con sus vidas que seguir a Cristo es fuente de verdadera alegría. No nos cansemos, pues, de pedir al Señor nuevos obreros para su mies, seguros de que con gran amor Él continúa llamándolos”.
¡Hagamos cada uno de nosotros lo que esté a nuestro alcance para fomentar, apoyar y acompañar las vocaciones sacerdotales y religiosas, integrándolas en nuestra labor diaria!
Michael D. Wick es el Director de Misión de la Diócesis de Madison.
