
Comienzo cuaresmal
En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos anima a acercarnos a Dios a través de la oración, la penitencia y la limosna. Este es un momento para reflexionar sobre nuestra fe y replantearnos nuestras prioridades. Esta Cuaresma, el Obispo Hying está animando a los fieles de la diócesis a ser “testigos de la esperanza” para los demás y para el mundo. No hay duda de que durante este Año Jubilar de la Esperanza nuestro objetivo debe ser inspirar a todas las personas para que vean lo que conlleva ser un discípulo de Jesucristo.
Para ser testigos de la esperanza, hay que tener en cuenta dos cosas importantes. En primer lugar, todas las personas están llamadas a mirar hacia dentro y a examinar sus propios corazones y vidas. Como católicos, estamos conscientes de que la Cuaresma tiene un espíritu de arrepentimiento y autorreflexión y vemos un aumento de personas que van a la Misa de Miércoles de Ceniza y acuden a la Confesión y oportunidades cuaresmales. Al reflexionar en las lecturas dominicales de esta Cuaresma podemos poco a poco ser transformados e inspirados a dar testimonio a quienes más lo necesitan.
Primer Domingo de Cuaresma
Las lecturas del Primer Domingo de Cuaresma enfatizaron la importancia de entregarnos de todo corazón a Dios. Moisés instruye a ofrecer lo mejor de nosotros al Señor, el salmo canta la liberación, Pablo nos invita a seguir a Jesús con el corazón y la mente, y el evangelio refleja a Jesús resistiendo la tentación en el desierto, confiando en Dios. Estos temas abarcan la entrega de nosotros mismos a Dios, la preparación para nuestra misión y el enfrentamiento y la superación de la tentación.
En el Evangelio de Lucas 4:1-13 leímos sobre Cristo en el desierto. Él es tentado por el diablo con las tentaciones de la carne: comida, poder, fama o gloria. Todos enfrentamos las mismas tentaciones en nuestro mundo de hoy. Pero, para permanecer fuertes contra los poderes del mal debemos ayunar, orar y sumergirnos en la Palabra de Dios.
Testigos de la esperanza
El segundo aspecto de ser un “testigo de la esperanza” implica una respuesta intencional al llamado de Dios a acompañar a otros en su caminar hacia Cristo. El Obispo Hying, inspirado por el llamado nacional “Camina con alguien”, está motivando a todos en nuestra diócesis a experimentar una transformación personal y a la vez ser testigos de la esperanza para los demás. Este llamado a la evangelización personal sucede al identificar a la persona con la cual vamos a caminar, interceder y orar por esa persona, acompañarla en su caminar e invitarla a crecer en la fe.
Segundo Domingo de Cuaresma
Durante este Segundo Domingo de Cuaresma nuestras lecturas para la Misa resaltarán la presencia de Dios en nuestras vidas y nos recordarán la gloria que está por venir. En la lectura del
Génesis 15:5-12; 17-18 Dios le promete a Abraham innumerables descendientes y tierras. Estas promesas solo son posibles gracias al poder transformador de Dios y gracias a la alianza hecha entre Abraham y el Todopoderoso. Luego en la Carta de San Pablo a los Filipenses 3:17-4:1 se nos anima a imitar a quienes siguen a Cristo. Pablo les recuerda a los primeros cristianos que nuestra ciudadanía está en el Cielo y que Jesús nos transformará si nos mantenemos firmes en la fe.
Finalmente, el Evangelio de Lucas 9:28b-36 nos relata la Transfiguración en el Monte Tabor como el punto central del ministerio público de Cristo. Pedro, Santiago y Juan tienen el privilegio de presenciar esta transformación milagrosa de Jesús y la aparición de Moisés y Elías, y escuchan una voz desde una nube que proclama: “Este es mi Hijo elegido; escúchenlo”.
Encontrando a Dios
La Iglesia nos da este Evangelio para darnos esperanza y para mostrarnos hacia dónde vamos en este camino de Cuaresma y de la vida. Recordemos siempre que la cruz es la escalera que nos lleva a la resurrección y que la penitencia que ofrecemos nos abre a la gloria de Dios.
Al caminar durante esta Cuaresma reconozcamos la presencia y el poder de Dios en nuestros encuentros diarios con las personas. Oremos por las personas en nuestras vidas e identifiquemos estratégica y espiritualmente quien es esa persona a la que estamos llamados a acompañar ya que Jesús quiere que traigamos a esa persona de regreso a Él. Que el Señor nos use como testigos de la esperanza y para la sanación de los demás durante este Año Jubilar, y así llegar a quienes necesitan ser rescatados, redimidos y llevados a la plenitud de la vida en Él.
